Gamba Blanca: Parapenaeus longirostris

Crustáceo decápodo de la familia Penaeidae que tiene generalmente su hábitat en el Atlántico. También se suele encontrar en el Mediterráneo, se distingue  por mostrar un color más rosado, cabeza con entrañas más consistentes y patente coral.

La de mayor valor gastronómico y económico es la gamba blanca de la costa de Huelva.

Rostro con siete dientes en el borde dorsal y la punta ligeramente curvada hacia arriba. Caparazón con una sutura longitudinal a cada lado. Telson con tres dientes. Coloración rosa anaranjada; rostro rojo; en la región dorsal del abdomen se aprecian por transparencia los ovarios, de color verdoso. Hasta 19 cm de longitud.

 

Parapenaeus longirostris es un crustáceo decápodo macruro de pequeño tamaño, comestible, muy apreciado y de alta cotización comercial. Es habitual verlo. Por todo ello, resulta una especie inconfundible.

Dos denominaciones principales recibe esta especie, gamba y gamba blanca, la primera con mayor frecuencia de ocurrencia.  Gamba procede del catalán gamber, porque, tal vez, de su plural gambers, que se pronuncia gambes, se llegara a gamba.

En Ayamonte distinguen la «variedad» gamba veteada (oído gamba vetá), también llamada gamba blanca del cordón (El Puerto) y gamba de la vena (Algeciras), denominaciones que hacen referencia a los ovarios verdosos de las hembras maduras, que se transparentan en el dorso del animal. En este sentido, en Roquetas recogimos gamba de Padrón, que es «la que tiene la veta oscura por arriba». Sin embargo, se llama así a los «ejemplares de gran tamaño». Ya que Padrón, municipio de La Coruña, no es actualmente puerto de mar, creemos, que se trata de una asociación de ideas con los conocidos pimientos picantes homónimos, que, según el dicho gallego, «Los pimientos de Padrón, unos pican y otros no», de forma que solo los entendidos saben decir cuáles son los picantes. Con las gambas ocurriría algo parecido: los ejemplares con la veta oscura son los más sabrosos.

En Conil, si el producto no es fresco, la llaman «gamba de plástico», porque adquiere un brillo especial debido a la adición de conservantes, que aprecian bien los compradores expertos. 

Hábitat

Las gambas habitan en los fondos arenosos entre los 100 y 400 metros de profundidad en aguas del Atlántico sur, Mar Mediterráneo e Islas Canarias, aunque en este último caso tan sólo la gamba blanca.

Suelen desplazarse dependiendo de la temperatura del agua en invierno y verano, así en los meses invernales se mueven en aguas más frías, mientras que durante los meses estivales prefieren zonas menos profundas, templadas o cálidas. Son animales de hábitos nocturnos, pasando el día enterrados en la arena y realizando sus actividades (alimentándose) desde el atardecer hasta el amanecer.

Alimentación

La gamba pequeña (1 cm) consume principalmente plantas y animales que flotan en el agua (es en ese medio donde habita sus primeros meses de vida). Al desarrollarse y convertirse en individuos adultos descienden a los fondos arenosos, alimentándose a base de, prácticamente, todo lo que llega a sus bocas. Así comerá otros animales más pequeños, gambas de menor tamaño (se trata de una especie caníbal), conchas, gusanos, peces y cangrejos muertos.

Reproducción

Las gambas pueden reproducirse tres veces al año, en primavera, verano y a mediados de invierno, aunque la época más propicia se da entre los meses de agosto y septiembre. La cantidad de huevos que pondrá está en relación a la edad y el tamaño de las hembras, así un ejemplar mayor y de buen tamaño llegará hasta los 25.000 huevos (la gamba blanca los transporta en la parte inferior de la cola, mientras que la gamba roja lo hace en su cabeza).

Propiedades nutritivas

Las gambas son un alimento rico en proteínas, vitaminas y minerales, así como bajo en grasas. Los niveles proteínicos que se pueden encontrar en su organismo alcanzan los 21 gramos de cada 100 de porción comestible, su valor energético es muy bajo, apenas del 2 al 5% de grasa, proporcionando entre 65 y 105 calorías (dependiendo de la variedad) cada 100 gramos.

Los grupos de vitaminas que aportan las gambas son principalmente B y E, mientras que entre los minerales destacan el fósforo, calcio y hierro.