Brillante: Plesiopenaeus edwardsianus

 

Rostro con tres dientes en el borde dorsal y sin dientes en el borde ventral. Las hembras tienen el rostro largo y puntiagudo; en los machos es corto. Caparazón con un marcado surco horizontal. Coloración rojo escarlata uniforme. Hasta 35 cm de longitud.

 

Plesiopenaeus edwarsianus es un crustáceo decápodo macruro de mediano tamaño, comestible y muy apreciado. Se encuentra en todo el litoral andaluz, pero se pesca principalmente en aguas surmediterráneas a gran profundidad. Debido a su gran demanda, se importa congelado de caladeros marroquíes. Es fácil verlo en la mayoría de nuestros mercados y, por tanto, es una especie bien conocida.

Dos son las denominaciones más frecuentemente empleadas, chorizo y carabinero, que encontramos por toda la costa andaluza y que los informantes aplican indistintamente.

Chorizo hace referencia al intenso color rojo uniforme del tegumento, similar al de la chacina homónima. También lo recogimos como chorizo rojo (Conil, Barbate), chorizo colorado (Cádiz) y colorado (Ayamonte).

Por su parte, el término carabinero alude al largo y afilado rostro de la especie, a modo de una carabina, arma de fuego, parecida a un fusil, que portaban los soldados llamados carabineros.

A continuación en frecuencia de ocurrencia recogimos la voz gamba roja, que es más propia de puertos mediterráneos (Marbella, Caleta de Vélez, Almuñécar, Motril, Castell de Ferro, Roquetas, Carboneras). Solo apareció una vez en un puerto atlántico (Sancti Petri). También la recogimos como gamba colorada (Fuengirola, Málaga).

En la mayoría de los puertos de Huelva la denominan brillante (Ayamonte, Isla Cristina, El Terrón, Punta Umbría, Huelva), nombre que emplean también algunos informantes de puertos aislados (Sanlúcar, Cádiz, Marbella), y que está motivado por el lustre que exhibe el terso tegumento del animal. 

En relación con su procedencia de caladeros lejanos, informantes de El Puerto le llaman chorizo moruno, en Mazagón moruno, y en Sanlúcar camarón de fuera.

Momo, recogido en El Terrón, El Rompido y Puerto Real, alude a la supuesta fealdad que encuentran algunos informantes en el aspecto grotesco de la «cara» del animal, con su gran cabeza, ojos salientes y numerosos apéndices alrededor. Cabezón, hallado en Marbella, va en el mismo sentido.